El Perdón (Aclarando malos entendidos comunes)

    10.19.23 | Articles

    EL PERDÓN

    Aclarando malos entendidos comunes.

    (Por Laura Petherbridge)

     

     

    Ángela sabía que necesitaba perdonar a Leslie, pero no sabía cómo hacerlo.  Después de todo, Leslie había traicionado su amistad al compartir una conversación que debía permanecer privada.  Pero Ángela sabía que si no se deshacía de su enojo y perdón, la amargura la podría consumir.

     

    Durante más de 20 años como conferencista y maestra, he encontrado una vasta mayoría de gente que está’ luchando para perdonar a alguien. Ellos entienden la importancia del perdón.  Pero pocos han sido enseñados cómo hacerlo.  El ciclo de amargura y venganza continúa frecuentemente debido a un punto de vista equivocado del perdón.  Un número de recursos explican lo que es el perdón, pero hay muy poco que ayuda a una persona a entender lo que no es el perdón.  Y frecuentemente esa es la clave.

     

    1. El perdón no es un sentimiento. Si tú estás esperando hasta que el sentimiento para perdonar venga a ti, eso no va a suceder.  El perdón es un acto de obediencia a Dios, que surge de una gratitud a Su gracia.  Y Dios sabe que la venganza, el enojo, y la rabia pueden destruirnos espiritualmente, emocionalmente, y físicamente.  Jesucristo pagó un gran precio por sus amados como para que sigan siendo esclavos de cualquier cosa, particularmente el odio.  Él desea que Sus hijos sean libres.  Y una persona nunca es libre cuando está sobrecargado de amargura.  Cuando las cadenas frías de venganza están firmemente apretadas alrededor de nuestras muñecas, es imposible levantar nuestras manos en alabanza a Él.

     

    1. El perdón no es pretender que no fuiste herido. Andar con una sonrisa pintada en la cara cuando estás hirviendo por dentro no es perdón.  En las Escrituras nunca vemos a Cristo pretender.  Cuando él estaba triste, lloró (Juan 11:35).  Cuando él estaba enojado, volteó las mesas del templo (Juan 2:15-16).  Alguien ha traicionado tu confianza, dañado tu alma, o causado una pérdida.  Está bien reconocer y sentir la herida instigada por el comportamiento de otra persona.

     

    1. El perdón no es condonar lo que la otra persona te hizo. Mucha gente titubea al perdonar porque sienten como que la persona que cometió la ofensa se está saliendo con la suya o piensan que el perdón de alguna manera condonará las acciones del ofensor.  No es así.  en lugar de eso, el perdón libera al ofensor de una deuda que te debe y te libera a ti de la amargura.

     

    1. El perdón no es confiar en el ofensor. Después de una traición, la confianza no es un derecho automático del ofensor.  Perdón no significa que tú permites inmediatamente a la otra persona regresar a tu vida o corazón.  Si alguien está arrepentido y dispuesto a trabajar para restaurar la relación, tú podrías llegar a confiar en él eventualmente.  Sin embargo, a veces aquellas personas que nos hieren no deberían de ser confiados otra vez.  Aún cando el perdón no debería ser contingente al arrepentimiento del ofensor, una persona verdaderamente arrepentida no demandará el perdón ni mal usará versículos bíblicos con la intención de hacerte sentir culpable.  Él acepta humildemente completa responsabilidad por el pecado y las consecuencias de sus acciones (Salmo 51), lo cual puede incluir el darte tiempo para ser las evidencias de su confiabilidad.  Hay persona en mi vida a quienes yo he perdonado, pero no confío más en ellos porque han escogido continuar con los mismos patrones negativos que causaron la ofensa o herida en primer lugar.

     

    1. El perdón no es liberar a la otra persona de su responsabilidad. Una persona no debe ser “desenganchada” de sus responsabilidades simplemente porque tú escogiste perdonarla.  Por ejemplo, una esposa puede ser perdonada por poner a la familia en una ruina financiera con debido a una gran deuda, pero ella todavía debe ser responsable de pagar la deuda.  Un exesposo puede ser perdonado por haber destruido su matrimonio al tener una relación ilícita, pero él todavía tiene que pagar manutención para sus hijos a su exesposa.  El perdón no elimina la responsabilidad.  No es falta de amor el hacer responsable a una persona.  Frecuentemente el pedir cuentas es la cosa más amorosa que puedes hacer porque esto podría guiar al arrepentimiento. 

     

    Perdonar –liberar el resentimiento contra alguien que te ha ofendido o herido- raramente es un evento de un-momento.  El dolor no necesariamente desaparece una vez que has perdonado a alguien.  Y aquellas personas cercanas a nosotros tal vez nos hieran repetidamente, requiriendo nos perdonar múltiples veces.

    La mejor manera de avanzar hacia el perdón es admitir que tú necesitas perdonar.  Sé honesto con el Señor y pídele que te revele cualquier pensamiento distorsionado que puedas tener acerca el perdón.  Frecuentemente eso comienza con descubrir la diferencia entre lo que el perdón es –y lo que no es.

               

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